Esta semana ocurrió algo inesperado en nuestra finca, vimos por primera vez un becerro (Ternero) de dos cabezas.
El momento de la acción.
La tarde del lunes, me llego Julio, uno de mis trabajadores, "Doctor: muñeca no puede parir, parece que tiene dos becerros"; nos fuimos hasta el sitio donde estaba muñeca(la vaca), estaba echada y se le veían las dos paticas de un becerro que quería nacer; intentamos Julio y yo tratar de alar el becerro para ayudar a la vaca cuando tuviera sus contracciones, pero fue inútil, los primeros intentos de ayudarla fueron en vano pensando que tenía dos becerros. Le volví a meter mi mano y me di cuenta que del mismo cuello del becerro salían dos cabezas, le dije Julio, este animal nunca va a poder parir, su pelvis es muy estrecha y las dos cabezas son muy grandes; las dos cabezas estaban vivas, mientras le metí la mano para tratar de acomodarlas me mordían los dedos.
Decidimos no molestarla más y tomar la lamentable decisión de sacrificar a “muñeca”.
Si estuviéramos en un país normal se le hubiese podido hacer una cesaría y salvar la vaca, pero no se consiguen remedios para humanos mucho menos equipos y material de cirugía para animales.
¿De que trata todo esto?
A mi entender estas situaciones ocurren por la presencia de genes recesivos, portadores de algún defecto y que en algún momento se pueden hacer presentes en el rebaño.
Esto puede ocurrir a nivel de un solo gen o de varios genes. Esta alteración genética puede inducir directamente la enfermedad o determinar la susceptibilidad o resistencia a padecerla.
Se ha estudiado que el porcentaje a que esto ocurra es muy bajo del 1 al 3%.
Hay que tener mucho cuidado cuando hacemos cruzamientos consanguíneos en nuestro rebaño, este es otro factor que hace que se presenten estos casos.
El analisis de los factores, conocimientos expresados y datos mostrados los he obtenido y aprendido en más de mis 30 años de experiencia como profesional de la Zootecnia, además las fotos fueron tomadas por mi con un iPhone 4s.