Hace años, en una playa casi desierta, unos mecánicos de plastilina llegaron en camiones y poco a poco montaron unos coches de carreras. Cuando ya estaban los autos preparados y los pilotos en sus puestos trazaron un circuito por la playa y lo llenaron de pasadizos escalofriantes, rampas inverosímiles y zonas peligrosas.
Pero aquellos pilotos intrépidos no conocían el miedo. Claro, diréis, como eran de plastilina no podían romperse ningún hueso. Y es verdad. Además, siempre contaban con la ayuda de los esforzados mecánicos. En esta imagen de arriba se ve al equipo en su camión escoba animando a los corredores.
Haciendo algunas reparaciones sobre la marcha...
La carrera terminó en la playa. Pero hay quien dice que nunca llegaron a la línea de meta y que los valientes pilotos y sus amigos y amigas siguen siempre corriendo en pos de la intensidad y la felicidad.
Una veces ganan unos, otras ganan otras...
En todo caso, la última carrera de aquel glorioso verano... se celebró en la playa.
El resultado, si os interesa, os lo contaré otro día.
O mejor, que lo cuenten los protagonistas.
Gracias
La idea para este artículo me ha venido al ver el genial "Árbol surrealista de plastilina", de @refo, a quien doy las GRACIAS.