Ser como el río que fluye,convirtiendo el caudal a tu favor
Lo que no corre no fluye
como el río que tiene piedras
y su cauce no sigue, y lo que no sigue se estanca.
Así es la vida, las oportunidades, el amor
evolucionar para evitar que nos gane la monotonía
y se nos cansen los pies de andar e intentarlo.
Que la vida y el amor se vuelvan con el tiempo como ese
buen vino añejo que mientras mas tiempo tiene mas lo disfrutas,
beberlo despacio, olerlo, saborearlo y dejar que tu paladar
se inunde de su sabor dulce y agrio a la vez.
Amar es algo que decides a diario, un compromiso pero a veces
se necesita mucho más que eso, pues el amor puede ser
la soga más fuerte que sostenga tu mundo
pero también con el paso del tiempo y entre roces
y descuidos esa cuerda puede llegar a magullarse
hasta quebrarse por completo y entonces solo queda
mirar el vacío y gritar sabiendo que vas cayendo y que
ya nada te detendrá de la caída.
Amamos pero tantas veces
nos olvidamos de mantener y cuidar el amor,
como cuando deseamos una mascota y una vez que
esta está en nuestras vidas y nos regala su alegría y amor
la olvidamos y descuidamos y el amor por su amo cesa
disminuye, pues amor sin atención son combinaciones que
casi nunca van de la mano.
El mundo y la vida a veces
conspiran de forma favorable a nuestro favor pero somos
tan tontos e ingratos que por míseras tonterías perdemos
lo que tanto necesitamos y por nuestra insensatez de
atención perdemos la felicidad una vez de haberla tenido en
nuestros brazos, en nuestra cama, en nuestra vida.