Hola queridos amigos,
hoy vamos a utilizar nuestras habilidades en lengua para intentar hacer una interpretación de algunos pasajes de un libro con el que me identifico mucho: El Principito de Saint Exupéry.
Para comenzar bien debemos, ante todo, hacer un esbozo de lo que fue la vida del autor.
Antoine Marie Jean-Baptiste Roger Conde de Saint-Exupéry
(Lyon, 29 de junio de 1900-Isla de Riou, 31 de julio de 1944) fue un escritor y aviador francés, autor de la famosa obra El principito.
Su trayectoria en aviación comenzó por un contrato en una compañía que más tarde se convertiría en la conocida Aeropostale. Durante algún tiempo transportó el correo entre algunos puntos de España y Toulouse. Luego se trasladó a Suramérica, y fue entonces que, con la publicación de algunos artículos sobre sus viajes, descubrió su vocación por la literatura y continuó desarrollando sus dos pasiones, la de escritor y el arte de volar.
A partir de 1932, a raíz de las dificultades por las que pasaba la aerolínea para la que trabajaba, comenzó en enfocarse más en el periodismo y la escritura, llegando incluso a hacer reportajes sobre varios países, sin abandonar sus vuelos como piloto de prueba.
Llegó a arriesgar tanto en sus intentos por hacer récords que casi se le va la vida en uno de ellos.
El 30 de diciembre de 1935, después de un viaje de 19 horas y 38 minutos, Saint-Exupéry y su navegador André Prevot se vieron obligados a realizar un aterrizaje forzoso en la parte de Libia del desierto del Sahara… pretendían batir el récord de tiempo de vuelo de París a Saigón por un premio de 150 000 francos. Ambos sobrevivieron al aterrizaje, pero sufrieron los estragos de la rápida deshidratación en el Sahara… Experimentaron alucinaciones visuales y auditivas, para el tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de transpirar y finalmente, al cuarto día, un beduino en camello los descubrió, y les salvó la vida.
En 1939 publica “Terre des Hommes” inspirado en la experiencia citada anteriormente, donde aprovecha para resaltar temas como la amistad, el heroísmo y la muerte. Este libro lo dedica a su camarada Henri Guillaumet sobre el cual además relata su lucha durante cinco días por sobrevivir en los alrededores del volcán Maipo, en la frontera entre Argentina y Chile de la zona andina.
La última misión de reconocimiento de Saint-Exupéry fue para recoger información para la inteligencia sobre los movimientos de las tropas alemanas en el valle del Ródano y sus alrededores antes de la invasión aliada del sur de Francia, conocida como Operación Dragoon. El 31 de julio de 1944, a las 8:45 horas, despegó a bordo de un Lightning P-38 sin armamento de una base aérea en Córcega, con una autonomía de vuelo de 6 horas.
Como no regresó, a las 13:00 el capitán René Gavoille (comandante de la escuadra), advirtió a los radares acerca de la desaparición de Saint-Exupéry. A las 14:30, el avión se dio por desaparecido. El 1 de agosto, una mujer informó haber visto un accidente aéreo alrededor del mediodía, cerca de la bahía de Carqueiranne junto a Tolón. Un cadáver sin identificar que llevaba insignias francesas fue encontrado varios días después al este del archipiélago Frioul al sur de Marsella y enterrado en Carqueiranne en septiembre.
Después de conocer un poco su corta pero intensa vida, estamos listos para mirar con otros ojos los pasajes del ejemplar que estaremos analizando.
Capítulo I
En este hace una introducción sobre la distancia entre un niño y un adulto. Para ejemplificarlo usa imágenes gráficas que brindan información, pero esta información varía según los ojos de quien lo ve. Los niños lo ven desde su perspectiva inocente y pura, los adultos ya se hayan bajo el condicionamiento de lo aprendido, lo vivido, sus costumbres y lo heredado de la sociedad, de ahí que se sintiera incomprendido.
Capítulo II
En este capítulo, el autor comienza haciendo una breve y sutil referencia a los sucesos vividos a partir de su accidente aéreo en el desierto. En su “lenguaje para niños”, hoy vuelvo a leer este pasaje y tengo la impresión de que quiso magnificar a aquel salvador que los rescató a él y su compañero de morir deshidratados en las arenas del Sahara, nombrándolo principito.
…Y así fue como conocí al principito.
Estas ideas luego las irá concatenando con otros sucesos de la realidad en pro de dar un sentido a su historia haciendo una mezcla entre lo fantástico y lo real. (Repito, es mi interpretación)
Capítulo III
Procedencia del principito, dónde vivía…
En un planeta con tres volcanes y cuyo tamaño era poco más que el de una casa.
Capítulo IV
De cierto modo, en este pasaje Saint-Exupéry emplea un trasfondo irónico para referirse a la importancia o el valor que las personas confieren a las cosas o a la información, dependiendo de cómo sean presentadas o por quién.
Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco obligó a su pueblo vestir a la usanza europea.
Con esta frase podríamos ver hasta un poco de burla, si se quiere.
O sea, el tema es que este astrónomo turco presentó su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía y debido a su vestimenta, nadie creyó en él.
Unos años más tarde, en cambio, presenta nuevamente el descubrimiento del asteroide B 612 vestido de la siguiente manera…
… Entonces ya era alguien en quien se podía confiar y creer.
Y en este episodio me detengo porque es realmente interesante el mensaje que nos transmite.
¿Cuántas veces hemos juzgado a alguien por su apariencia, por su manera de vestir? Y dicho sea de paso, ¿cuántas nos hemos equivocado?
Lo peor es que asociamos, algo que es diferente a nosotros, con aspectos negativos o que restan facultad al individuo. Y para empezar, en cada uno de nosotros ya hay bastante tela que cortar* amigos.
En fin, que tenemos mucho por aprender y sobre todo dar la oportunidad a nuestra mente de expandirse, adoptar nuevos puntos de vista y enriquecerse con todo lo que otros nos pueden aportar.
Conclusiones
Es increíble cómo ha ido cambiando mi interpretación sobre este ejemplar a lo largo de mi vida y con las respectivas lecturas.
Cuando lo leí de pequeña no podía ni imaginar todo lo que ocultaban estas líneas, para entonces, a mi juicio, llenas de fantasía. En aquel momento aún no podía entender lo que todos los adultos comentaban: que El Principito va ganando más sentido con cada lectura.
Además de las consultas puntuales que iba haciendo de determinados capítulos que me gustaban, lo volví a leer mientras cursaba el primer año de la universidad (filología francés y alemán). Esta vez cobró un valor especial para mí, lo estaba leyendo en francés, ¡en lengua original! Fue un acercamiento más profundo desde el punto de vista de la interpretación de los personajes y sus sentimientos.
En esta ocasión siento que conozco un poco más al autor de la maravillosa obra que intento analizar junto a ustedes, no olviden lo importante que son vuestros comentarios para el crecimiento intelectual en ambos sentidos.
Así, he decidido partir el análisis de esta obra en más de un post, primero, porque a pesar de ser un ejemplar tan pequeño, su contenido es cada vez más grande y segundo, porque no quisiera que mis lectores tiren la toalla* ante tanto texto.
Un saludo muy grande para todos y mis mejores deseos.
*Tirar la toalla (según Diccionario de la Real Academia Española-DRAE):
locs. verbs. dep. Dicho del cuidador de un púgil (boxeador, luchador): Lanzarla a la vista del árbitro del combate para indicar que, dada la inferioridad de su pupilo, da por terminada la pelea.
locs. verbs. coloqs. Darse por vencido, desistir de un empeño.
*tener algo tela que cortar
- loc. verb. coloq. Haber materia abundante para tratar a propósito de ello.