Amigos en Steemit:
No puedo hacer un post más sin antes cumplir con una obligación que debo a mi país.
Les dejo el siguiente texto, Frases sueltas para Venezuela, que me necesita…, como una posición frente al simulacro electoral llevado a cabo el día de ayer.
Las calles vacías, y los centros electorales con poquísimos votantes, son un discurso suficiente explicativo de los resultados electorales al llamado espurio de la dictadura en Venezuela.
Hago este gesto político, y apelo a la conciencia de los venezolanos en la comunidad Steemit a hacer lo mismo, para llamar la atención sobre nuestro país herido.
Frases sueltas para Venezuela, que me necesita…
Nuestra copa tupida, delicada, florida, multicolor recibió el impacto de la furia, del odio histórico, como relámpagos insistentes, calcinando, marchitando, desprendiendo el follaje.
El grueso tronco se partió en dos hasta la raíz, se derramó la sabia, haciendo aparecer el dolor, el espanto.
Los habitantes del país ya no saben donde posarse, deambulan, buscando alimentos; ya no los cubre la sombra, la han perdido; en su lugar un calor arrasador, de guerra, los persigue.
Parece que no se atiende al país herido.
Debajo de las pieles la necesidad extrema grita por derechos universales:
Por la medicina del abuelo.
Por el tratamiento del niño con cáncer.
Por la leche de la criatura.
Por el derecho a la alimentación
Por la seguridad física y emocional.
Por el derecho a vivir en el propio país.
Por el derecho a vivir en la propia cultura.
Pide aunque sea, solo, el pan de cada día.
De un momento para otro desapareció la civilización:
La ley no es ley.
Los jóvenes no asisten a la escuela, no hay Institución escolar efectiva con hambre.
El mecanismo perverso extrae a los jóvenes de las universidades para incluirlos en las nominas de cuerpos de seguridad.
La esperanza hace largos recorridos para encontrar elementos que la mantengan viva.
Ya no hay visitas a museos, ni posibilidad de adquisición, los comerciantes, maldecidos, se retuercen, parecen filosofar, se debaten entre el ser o no ser, no más ni menos.
El corazón de los padres y familiares se reparte por el mundo, pagado a cada kilometro recorrido, sufriendo cada agravio, imaginando el silencio de los errantes como una muestra de amor para evitar sufrimientos.
Se guardan las listas de las victimas del genocidio continuado.
Los valores humanitarios se adelgazan mientras se abulta la necesidad de resarcimiento.
Venezuela persiste, aún, aprendió de memoria la oración que la mantiene: los países tienen prohibido morir.
Ayer la pantomima nacional adquirió características indescriptibles, una payasa habló de cifras imaginarias, un dictador, otro, forzó una sonrisa horripilante, el resto del país observa y espera.
Pido a esta comunidad hacer un gesto por el país que nos necesita y al cual necesitamos, es urgente.