Cada vez que me siento oprimida en una situación, saco mi mente del mundo de las formas, y en seguida salen también mis emociones. Entonces, todo lo que sucedía fuera de mí, pasa a suceder dentro.
En ese momento, puedo analizarlo como partes de mí en conflicto, de las cuales soy creadora y responsable, y esto me permite realizar cualquier acción que desee al respecto.
Se puede intentar escapar de una situación, pero, si nos afecta, es interna, y nos la llevaremos allí donde huyamos. Entonces, la única salida es aceptarla en nuestra realidad, permitiéndole retornar al terreno al que pertenece, en lugar de vivir en un lugar equivocado, donde hiere.
¡Nada nos sobra. Simplemente algunas cosas están colocadas en el lugar al que no pertenece su naturaleza!
Esta foto no es de mi autoría —difícil ;)—, pero sí de mi persona.