Cuando te sientas en una encerrona, una situación en la que no ves la salida, entiende que se trata de una creación en tu mente, un subconjunto dentro del total.
Entonces, colócate en un lugar en el que puedas quedar cercado, apartado del entorno; por ejemplo, en una habitación pequeña, o rodeado de visillos, o haciendo un círculo en torno a ti. Da igual. Lo importante es que sientas que estás atrapado en un mundo inferior al total, pero dentro de él.
Imagen
Concéntrate en que tu encerrona (tu conflicto, tu miedo, tu impotencia, tu sensación de fracaso… ) es algo que sucede ahí dentro, únicamente en ese espacio. Fuera está la liberación. Siente, dentro de ese subconjunto que acabas de determinar de la manera que te ha parecido mejor, tu sensación de impotencia, vívela intensamente. Esta sucede dentro de esos límites que has puesto tú.
Cuando ya no quieras continuar, simplemente cruza el límite que tú mismo has trazado. Y, una vez afuera, comienza a sentir poco a poco la libertad, la ausencia de temor, o de cualquier cosa que te haya agobiado. Vive intensamente esta sensación, saboréala, muévete en ella, ríe, salta, haz lo que se corresponda con la satisfacción de haber logrado salir, porque ¡ya lo has hecho!
Imagen
Y luego, detente en ese estado de liberación absoluta y permite que llegue a ti información acerca de la salida al plano de la realidad, porque acabas de activar el resorte para que esta realidad se represente. Si no te llega mentalmente, es lo mismo, sigue actuando como la persona libre que ahora eres, y de repente, en un instante inesperado, una nueva puerta se abrirá ante ti. ¡La puerta que te devuelve a la libertad!
Este ejercicio lo he realizado con varias personas, y la experiencia ha sido muy exitosa.
Si lo haces, y te parece buena idea, me encantaría conocer tanto tu experiencia cuando lo llevaste a cabo como posteriormente. ¿Te llegó, interiormente, alguna información? ¿Sentiste que la realidad, respecto de ese/esos conflictos varió en algún sentido?