Tú inventaste este sueño, y te ensimismaste tanto en él, que te quedaste dentro.
Una vez dentro, fueron surgiendo emociones que crearon los pensamientos que darían forma a este sueño.
Cuando esto pasó, te olvidaste de que tú no eras el personaje del sueño, sino su creador.

Vuelve al origen y observa que no estás atrapado, que eres libre.
