Juicio: Mente + Emoción
Discernimiento: Mente Pura (Razonamiento objetivo concreto)
Cuando la energía mental se suma a la emocional: Ambas se congregan en el Discernimiento, y éste se convierte en Juicio —> Toma forma dinámica y se dirige al objetivo de la emoción.
Si el discernimiento afecta emocionalmente y se deja volar la intención —> cobra dinamismo y se dirige hacia la realización (para beneficio o para perjuicio).
Entonces, va hacia el objetivo y viaja de vuelta con los resultados, para impactar en nosotros —> Nos llega cualificado con la emoción del destino => Recibiremos: lo que enviamos + las consecuencias emocionales.
Amigos, he querido compartir (aunque corregido, para hacerlo inteligible) el modo en que mi mente suele recibir Información que para mí es relevante en ese momento.
En mi mente se organiza, de manera espontánea, una especie de esquema matemático, a veces visual, a veces simplemente concepto, que tengo que desentrañar para conocer su significado. Es algo bastante rápido, y casi desde el principio sé por dónde van los tiros, pero si no me doy prisa en recoger la idea, la pierdo; y si, después de recogerla, no me doy prisa en darle claridad, la pierdo de nuevo.
Estas informaciones siempre vienen a responder alguna duda trascendental que no logro desentrañar ni mediante investigación ni mediante intuición. Entonces, la cuestión queda latente en mí, como una ventana abierta de la que ha salido una paloma con un mensaje de socorro en el pico, sin que yo sepa ni dónde fue ni cuándo —si es que lo hace— volverá.
Cada gran pregunta que nos hacemos surge de una respuesta que tiene que llegar a nosotros, pero no puede lograrlo hasta que no le hayamos hecho sitio (le generemos el molde) a través de nuestro deseo de conocerla.
Una duda es una información ulterior que se abre camino en nuestra comprensión terrenal.
Nunca ha sido mi fuerte meditar. No me puedo obligar a estar tranquila, así como no me puedo imponer relajarme, puesto que me parecen órdenes opuestas. Sin embargo, hay momentos en los que la mente está quieta, no busca nada. En mi caso, la soledad, caminar y conducir son los tres candidatos favoritos. Juntos, ya son casi una garantía total, porque sumo un espacio y un tiempo amplios. ¡Cuántas veces he vuelto a girar en la rotonda, por no parar de recibir la información que me estaba llegando, antes de aparcar!
En fin, este es el proceso de 'bajada' de información desde más allá de mi mente hasta mi mente. Y los apuntes que tomo, cuando se trata de un texto algo grande, suelen ir plagados de signos. Más tarde, cuando yo misma logro descifrarlo hasta mis entrañas, hago el texto.
Percibo el acto creativo como una ruptura del velo entre nosotros (y el lugar en el que estamos) y el potencial infinito. Creo que el lugar de donde vienen mis ideas es el mismo sitio en el que están todas, pero cada uno recibe lo que necesita, en la forma que está preparado para manejarlo (un poema, el secreto de la cremallera o el descubrimiento de la penicilina). Hay un velo que se rompe y un canal que se abre. Y nosotros, por supuesto, desapegados de los sentidos, permitiendo el flujo de lo que, en nuestro poder, sirve a nosotros mismos y a la sociedad.