No aceptes en tu vida relación con ninguna persona que busque completarse contigo, porque entonces quedaréis los dos anclados uno al otro, sin poder desarrollar el aspecto propio que la vibración del otro invade. En tanto esto sucede, la situación está abocada a que llegue un momento en el que ambos os sintáis frustrados.
Pero si ya estás en este tipo de relación, te sugiero que identifiques aquella energía ajena en ti. Como consecuencia, reconocerás lo que estás impidiendo expresarse en tu naturaleza.
Comienza a desarrollar lo que has reconocido que está bloqueado en su expresión, permitiendo que la realidad se vaya moviendo, de forma que la otra persona recoja también su vibración.
Una vez logrado este objetivo, los dos recuperaréis la posibilidad de completar vuestra naturaleza, cada uno en sí mismo.
En este caso, la sanación de uno repercute en el otro.
Carlos Castaneda nos dejó esta sentencia (que, por cierto, yo tuve en la pared del salón durante un año):
«Lo que tienes que hacer es recuperar tu energía y devolver la que no te pertenece».