Habiendo viajado por besos,
caricias, alientos, abrazos...,
nunca mi espalda fue tan consciente de sí misma
como aquella noche que te acercaste
en silencio
y subiste
el último tramo de cremallera olvidada
por mi mano.
Imagen
Habiendo viajado por besos,
caricias, alientos, abrazos...,
nunca mi espalda fue tan consciente de sí misma
como aquella noche que te acercaste
en silencio
y subiste
el último tramo de cremallera olvidada
por mi mano.
Imagen