La ensoñación es la visualización de un deseo.
Un deseo viene siempre a cubrir una realidad vacante en nuestra vida.
Cada uno de nuestros deseos hacia nuestra realidad de vida constituye aquello que aún no se representa materialmente en ella, pero nos pertenece, nos completa.
Todo lo que existe en nuestra vida, entonces, está conformado por el mundo material más el mundo de la imaginación.
Parte de nuestra realidad está representada en la tercera dimensión, pero otra parte está todavía en proyecto de materializarse.
Cada uno de nosotros es un Total, por lo tanto, si en nuestra vida sentimos carencia de algo que podemos imaginar, lo que realmente estamos haciendo es tomar contacto con esa parte de nosotros que nos Completa.
No todo lo que somos es perceptible con nuestros cinco sentidos, pero tenemos conciencia de ello. Es por esto que la imaginación trabaja: en primer lugar tomando contacto con ello en forma de ensoñación, y en segundo lugar atrayéndolo con la fuerza del deseo.
Somos una complitud. Si no logramos vernos completos, sucede, simplemente, que una parte de lo que somos aún está pendiente de ser precipitada hacia la vida material.
No ocupes el lugar de lo que pertenece a tu deseo, no te adaptes a lo que no es. Persiste en su visualización y pronto será una realidad genuina en tu vida.