A veces veo, no solo las vidas, sino los ideales de alguna gente, personas que creen que esta vida material es todo lo que hay, y me sorprendo de que aspiren a pasar por la eternidad con el único objetivo de luchar, competir y ganar.
¿Ganar qué?
¿Contra quién?
¿Para qué?
Vivir es ¡Vivir!
Vivir no es una función orgánica; es una realidad espiritual.