Postrado en su triste trono, del cual no se puede mover por más que lo intente, diviso un alma saliendo del cuerpo moribundo que discierne lo equivocado de lo cierto, un viaje sin vuelta al reino de lo no existente.
Senectud
Inestable condición física, a punto de caer
corazón roto en mil pedazos por amores prohibidos
tu mente desvaría en un concierto del ayer
ya nadie te quiere, caíste al olvido.
Suspiros clavados de enorme frustación
lamentos adquiridos a último momento
jamás ganaste el tan ansioso galardón
de no saber decir «me arrepiento».
Infatigable trotador de mundos
hazañas privilegiadas para compañera de cama
años, meses, semanas, vividos en segundos
trance interrumpido, el adiós te llama.
Voz apagada, escuchada por los ángeles
acabado tiempo de vida mortal
firmas en el ingreso los papeles
de inducción al deceso terrenal.
