Este escrito fue el resultado de una situación que presencié hace unos días y que -sin duda- me rompió el corazón. Una tarde al salir de clases me puse a conversar con un abuelito que siempre había estado en la entrada de mi universidad vendiendo churros... Un trabajo que, según lo que me contó, tenía años desempeñando y había sido el sustento de su familia por mucho más de 20 años. Ese día se abrió conmigo, me contó su situación familiar y lo "difícil que estaba la cosa". Sin previo aviso y después de mucho rato conversando (pues el transporte es tan malo que pasé horas esperando el bus) empezó a llorar desconsoladamente y me dijo -con el rostro rojo por el llanto- que extrañaba ser niño, porque fue una época maravillosa y en esos tiempos ni él ni su familia estaban pasando hambre... En ese momento sentí mucha tristeza, pero el sentimiento que prevaleció en mí fue la ira y la frustración de ver a tantas personas -venezolanos como tú, yo y otros tantos- pasando por momentos tan duros.
¿Qué es lo que ves cuando miras directamente mis ojos castaños?
¿ves alegría? ¿ves ternura? ¿ves tristeza?
¿ves deseo? ¿ves amor? ¿ves indignación?
Necesito saber ¿qué es lo que ves?
¡Alto!
¡no me respondas ahora!
En este momento no quiero tus respuestas.
Dejemos las preguntas al aire. ¡Arrojémoslas al vacío!
Hoy realmente deseo saber ¿quien eres tú?
No sé en que momento todo cayó en picada.
No tengo idea cual fue el día en el que muchos se resignaron a vivir una vida llena de conformismos y penurias.
¿cuándo dejaste de creer en tus sueños?
¿cuándo empezaste pensar que no se puede hacer más de lo que haces ahora?
¿que te hace pensar que vivir es dejar que la vida te pase por encima? ¿que te doblegue?
¿que las circunstancias decidan en dónde vas a terminar?
¿quién vas a ser? ¿quién rayos eres?
¡No! ¡ya fue suficiente!
Deja de esperar por alguien más para ser mejor cada día.
¡No lo hagas por mí!
Yo simplemente soy una transeúnte de esta locura llamada vida.
Debo admitir que mi recorrido ha sido interesante... Más que eso.
Mi recorrido ha sido mágico.
Estoy dando lo mejor de mí cada día, cada segundo, en cada instante.
¿sabes por qué?
Porque soy tan terca como mil mulas.
Porque soy tan fuerte como el diamante.
Y porque estoy convencida de que ninguna circunstancia -por muy dura que sea- va a doblegar mi espíritu.
¡Nada quebrará mi voluntad!
Te estoy hablando a ti porque hoy siento que necesitas palabras de aliento.
¡Te insto a que busques la felicidad!
¡te invito a creer en ti y darle forma a tus virtudes!
¡Hazlo por ti!
Comienza a creer de nuevo en ti... porque si te pierdes quizás no te encuentres nunca.
Hoy observé con atención la actitud de muchas personas en la calle.
Solo vi miradas llenas de desesperanza.
¡Se rindieron!
Me da terror que tú también lo hagas.
Ya son demasiadas almas que se dejaron vencer.
Por favor no seas una más.