- UNA ASOCIACIÓN DE CONTRIBUYENTES DESCONFORMES
En Uruguay sí hay liberales. Somos muchos los ciudadanos que creen que el Estado existe para servirlos, y no al revés.
La hipertrofia del Estado perjudica a una porción muy importante de la población. Todo aquel que no es empleado público está en la lista de las víctimas. Y, entre los funcionarios, los que desempeñan tareas necesarias y cobran cifras inferiores a lo debido, también son víctimas del Estado uruguayo.
En la escena política nacional se ven dos grupos de asociaciones civiles: las agrupaciones de empresarios, y las agrupaciones de trabajadores.
Como se ha indicado antes, creemos que los sindicatos de los gremios sumergidos (MI, CODICEN, PJ, MSP), que resultan ser los que prestan los servicios esenciales, no apuntan a donde es debido al reclamar por mejoras salariales.
Otro tanto puede decirse de las organizaciones empresariales. Si bien en sus declaraciones es común la referencia a la necesidad de disminuir el costo del Estado, los empresarios nunca han pasado de señalar el problema. Las asociaciones de empresarios siempre han aceptando implícitamente no tener posibilidad alguna de acción al respecto, más allá de las recomendaciones a través de la prensa o en estudios o informes.
Haremos a continuación algunas apreciaciones sobre el comportamiento habitual de estos dos grupos de asociaciones civiles en la escena sociopolítica uruguaya.