Apogeo del olvido
Apogeo del remordimiento
Aunque no todo recordar es desamparo; antes de la partida momentos afables acompañaron, hubo tiempos donde la madre aún no danzaba con el diablo. Quizás por eso ahora retornas con el rabo entre las piernas, te habrás mareado de tantos años dando vueltas bailando. Recuerdo cuando te perdiste en el parque, donde a mí llegaste pisando hojas secas -ya naranjas- de lo mucho que estuvieron en el árbol, al menos ellas tuvieron tus pies y no solo tus vestigios. Nos parecemos un poco ¿no crees? como aquellas hojas, que estaban unidas a la madera pero decidieron irse a otro lado, probablemente se arrepientan y quieran volver pero subir contra la gravedad es imposible ya a estas alturas, solo con ayuda podrías recoger sus pedazos y armarlas de nuevo en el lugar añorado, ayudar al desamparado es la satisfacción del inafortunado. Una vez me dijiste que te gustaba cocinar pero creo que lo que más te gustaba era sonreír con la boca llena de comida; como la salsa del espagueti que botaste por todos lados, manchando mis blancas prendas que nunca debí haber lavado. Al rememorar esos momentos debo admitir que hago lo mismo que tú, sonreír pues son grotescas y hermosas escenas que viven en mi memoria, para nunca abandonar mi mente, así como los rayos amarillos que inundaban un ambiente insano. Esos días, donde el esbozo de un sentimiento tan delicado como lo era reír estando unidos podía cambiar todo. Por eso me parece increíble como un llanto ahogado apagó el sol que se encontraba en tus brazos, saciando a la luna que dormitaba encandilada. Permitiste a los coyotes aprovechar la hora para salir y desgarrar carnes que no les pertenecían, ustedes crearon una selva en donde no debían. Ya sabes lo mucho que duele no tener compañía cuando la necesitas, debiste haberlo pensado antes de dar aquél desfachatado paso y largarte. Creía que trasplantar el corazón podría ser la solución, sin embargo el destino no lo quiso y si él no lo quiere no hay nada que hacer, solo evitar correr de la esperanza. Pero no estoy aquí para criticar ni ser un mártir, vine para recordar los instantes antes del arrepentimiento, momentos en mis sueños que tuve miles de veces para no odiar; pues no quiero un vago sentimiento oscureciendo mi interior. Prefiero pensar en cuando éramos felices y no lo sabíamos, corríamos entre pastizales sin pensar en los obstáculos invisibles. Suelo recordarlos porque me gusta ver el rostro de la inocencia antes de que desaparezca, dejando esperanzas residuales.
Estos son unos escritos que realicé hace un tiempo, pero que no había terminado de acomodar. Realmente son importantes para mí, los hice en momentos no muy agradables de mi vida así que prácticamente plasmé la realidad que estaba viviendo. Por eso estaba un tanto dudoso de compartirlo acá en una red social, al ser algo tan íntimo se me hacía incómodo el que todos pudieran verlo, pero sinceramente creo que al mismo tiempo es bastante agradable que la gente me lea y aprecie lo que hago. Espero que les guste.