Hermosa por dentro, hermosa por fuera, esposa y compañera, defensora y fiel seguidora de los ideales de uno de los hombres más influyentes de nuestro pasado siglo.
Fuiste devota, fuiste servil, aunque a veces no estuvieras de acuerdo, Ba como cariñosamente te conocían, fuiste un ejemplo a seguir en tu lucha contra la desigualdad y el sufrimiento de los demás. Digna mujer, que aunque en cuna de oro naciste supiste entender la necesidad de tu pueblo, compartiendo el día a día, sus penurias y alegrías hasta el fin de tus días.
La fuerza de tu corazón fue infinita pues los espíritus no mueren trascienden, así como la historia te recordará y siempre estarás en la memoria de los que te conocieron, de generación en generación tu vida será contada.
Maravillosa mujer siempre valiente, siempre constante.