Tengo un sueño escondido,
en los juguetes de cuando era niño.
Ya no juego con juguetes ni soy niño,
Pero sigo manteniendo mis sueños al rojo vivo.
Son sueños chicos, nada importantes,
no son cosas que interese a la gente grande.
Son quizá quimeras, quizá utopías,
pero soy feliz imaginando noche y día...
Un mundo sin hambruna, sin guerra alguna,
un mundo sin caretas, ni marionetas.
Un mundo con más justicia y menos malicia,
un mundo donde la niñez no reciba golpes sino caricias.
No quiero un mundo perfecto, no soy ingenuo,
solo sueño un mundo menos subyugado por el miedo.
No quiero un hombre nuevo, ni guerrero,
quiero un hombre capaz de reinventarse con el tiempo.
No sueño con acabar con la maldad del mundo,
solo me gustaría vivir en un mundo menos injusto.
Un mundo donde el soldado no haga falta,
donde haya más conocimiento y menos armas.
Sí, sé que la justicia es una dama ciega,
hay tantos que de ella se aprovechan.
He pensado y soñado mil veces con sacar unas tijeras,
y cortar la venda de aquellos que a ver la realidad se niegan.
Pero solo soy un soñador, jugando a ser poeta,
un aprendiz de escritor, un barco izando velas,
que se atrevió a levar anclas y navegar en mar de leva,
sin tener un rumbo fijo, ni la certeza,
de que sus sueños se cumplan, de que sus letras se lean.
Gracias por leer...
Espero lo hayan disfrutado.
¡Nos leemos en la próxima historia!