Este post quiero dedicarlo a mi hiia. Mi musa, porque gracias a ella nació en mí la pasión por la repostería. ¿Y quién no lo haría con una princesa tan hermosa?
Con muchos sentimientos encontrados, mi hija cumplió su primer año. El 26 de octubre de 2016 fecha en que mi padre aún no tenía un año de su desaparición física. Fue una celebración muy sencilla, en compañía de familiares.
La torta de cumpleaños era de vainilla, un bizcocho normal, decorado con un merengue, coloreado en varios tonos, terminando un diseño muy colorido.
Después de esto me dije: ¡no me quedó tan mal! Podría intentarlo... Y, como me encontraba desempleada sentí el deseo de superación. Empecé a ver recetas, vídeos, tutoriales y hacerme fans de programas de televisión, hasta que me decidí y empece a tomar cursos presenciales.
He compartido con varios chef con un nivel de profesionalismo sorprendente, que me ayudan a soñar que pronto estaré a sus niveles.
Acá les presento a mi hija, mi princesa, mi muñeca, mi bebé, de 3 años. La que me ayuda en la cocina a agregar los ingredientes, la que se chupa la taza, la paleta y las varillas de la batidora, la primera en degustar mis platos, quién siempre se los quiere comer recién salidos del horno y por supuesto quién me indica Sí quedo bueno o no tan bueno.
En función de todo esto me encuentro emprendiendo...!