No es fácil darse cuenta que todo tiene su distinta cara de la moneda,
que las cosas pueden ser perfectamente gloriosas,
o pueden ser un desastre caótico.
Aunque.. ¿No se trata de eso?
En la vida no hay toques de sutileza, las cosas pasan y en ocasiones sin dar ningún completo aviso, tambaleando y tumbando a quien esté en su radio de alcance. Cosas que suceden, cosas que no dejan de verse y seguirán pasando, porque así es.
Es bastante delicado, es raro que podemos pasar por momentos virtuosos o en su defecto momentos desafortunados, todo afectando a la persona según como lo decida tomar, ya que evidentemente el impacto estará ligado con la perspectiva que tengamos del acontecimiento.
Se trata de un juego de ajedrez donde las piezas se ven involucradas en una batalla, donde quedan algunos ilesos, otros golpeados y finalmente, hay un jaque mate y algún ganador (uno solo) que se lleva la victoria y todos los méritos, con batalla de por medio..
En este caso, la vida tiene la dos caras, cuando ganamos y nos llevamos los méritos tras una larga batalla y una tarde pero merecida victoria, o la derrota tras el esfuerzo y sacrificio de la batalla, donde nuestro movimiento de piezas (o en ocasiones movimientos ajenos de la vida) no fueron como deseamos.
Lo importante de todo lo que suceda, terminando en victoria o derrota, debemos tomarlo por lo que es, algo que sucede y debemos aceptarlo, identificar en que nos equivocamos, y cómo evitar y mejorar para la próxima vez afrontarlo con la mejor cara posible.
De la misma manera, las victorias disfrutarlas como si fuesen las primeras y últimas, ya que todo es razón para agradecer y disfrutar, la vida es una y todo lo que pasa hay que vivirlo de la mejor manera posible.
Todo, puede ser mejor o peor, es cuestión de actitud..