Todos en algún momento hemos caminado por pasillos difíciles, donde creemos que no hay marcha atrás en nuestro andar. Estamos en una constante búsqueda de la felicidad, y los escenarios complejos son los que nos dan la oportunidad para crecer. La existencia propia no es como debería ser, sino lo que es en realidad.
Las pruebas que no sentimos como tal, ya son parte de nosotros, sin embargo, las difíciles nos ahogan porque la esperanza que está dentro de ellas se presenta enmascarada y la manera con que respondemos es la base fundamental para nuestro proceso de crecimiento, y eso define lo que somos.
Cuando estos pasillos complejos lo caminanos con paciencia, tolerancia y respeto, nos otorga la virtud de apreciar mejor los momentos de mayor tranquilidad y sutileza, llenándonos de fortaleza e inteligencia a través de la experiencia propia. Vivimos en el mundo de la dualidad, toda situación cambia y pasa, así como las estaciones del año, debemos fluir y sentir los procesos sin sentirnos culpables, la paciencia es el antídoto para la salida y aprender de ello es nuestra elección. Somos lo que queremos ser, sólo debemos sacar esas cualidades de nosotros.
Gracias por leerme. Espero te haya gustado... un cartel poético más, de los presentados en mis funerales oxidados.
Noche negra
Noche tan parecida a otras,
con los truenos y la lluvia se retumba,
juega el destino para no ser como otras,
se enmascara la verdad y el amor,
para estar en el vicio sin razón.
Accesorios a esa noche malvada,
cambian el destino de un sentimiento fresco,
relámpagos aturden la sencillez de la noche,
aquellos que aman la noche no querrán esta,
pues, se disfraza de negro etiqueta.
Noche tan ansiada, se expande,
relámpagos, lluvias y truenos,
solo adornan después.
La brisa con su música me enfrían,
la delicada piel de la noche cederá,
así, las disculpas no tronarán ni lloverán.