Se repite la misma historia. Lo mismo le pasó a Casillas, un jugador emblema y franquicia del club, salió por la puerta trasera por culpa de Mourinho y en complicidad (seguramente) con el presidente.
Soy del Barcelona, pero reconozco la influencia de estos jugadores y el valor que tiene cada uno para su club.
Añoro la época de la fidelidad a una camiseta como los Maldini, Totti o Zanetti.
RE: El corazón no se negocia, Sr. Presidente | #UnBreakDeLaCharlaDePelículas