Hola amigos Steemians
Hola amigos Steemians
Llego el 24 de diciembre y se acerca el 31, días especiales en los que las familias se reúnen para celebrar todos juntos la llegada del niño Jesús (o Santa Claus) y el año nuevo.
Fotografía capturada por mí (un 31 de diciembre).
Y justo para estas fechas se comienza a organizar la cena, se va planificando ¿cuál será la comida ideal para estos días? (en Venezuela suele ser el plato navideño: hallaca, pernil, pan de jamón junto a la ensalada de gallina) y ¿donde se llevará a cabo la cena?.
Y entre tanta planificación se empiezan a escoger los puestos de quienes asistirán a la cena pero la mesa comienza a tener sillas vacías.
¿La razón?
¿La razón?
Los ocupantes de esos puestos no vendrán. Y se pueden encontrar diferentes motivos, están los que sin pensarlo mucho tienen una excusa perfecta, los que tomaron otro camino de vida, los que están lejos y no podrán venir, los que están disgustados con algunos familiares y los que se encuentran ya con Dios (estos ocupantes son los que más harán falta).
Y en ese punto es inevitable no sentir nostalgia, la tristeza se apodera de tu cuerpo. Los recuerdos de esas navidades felices se te vienen a la mente y esas sillas vacías empiezan a ser dolorosas.
Y si que duele, duelen lo suficiente que las lagrimas logran correr por tus mejillas y justo en ese momento uno se da cuenta de que las cosas han cambiado, en ese instante uno se hace merecedor de un abrazo de esos que te estabilizan los sentimientos y te hacen reflexionar.
Luego de unos minutos es cuando los pensamientos se tornan sensatos y es cuando uno se da cuenta que más allá de esas sillas vacías habrán otros asistentes y la mesa tendrá ocupantes, que son los que año tras año se esfuerzan por estar allí y ayudan a construir esos recuerdos únicos e inigualables, aquí es cuando esa tristeza se hace más llevadera.
Sonreír es algo inevitable porque al darte cuenta de quienes son realmente los que tendrás a tu lado en esa noche son las personas que más amas. Y aunque no es una felicidad plena hay que mantener el buen animo y la alegría por esos que si estarán y hay que valorar. Los que están al lado de Dios si que estarán presentes pero en nuestros pensamientos en esa cena tan bonita.
Fotografía capturada por mí.
Brinden por los que están y por los que no están también, por los que se hicieron presentes en todo su año que son las personas más importantes y por los que vendrán porque siempre la vida se encarga de colocarnos en el camino personas mágicas.
Les deseo una feliz navidad, a pesar de esas sillas vacías que seguro habrá y por esos seres que lamentablemente están en otro plano. Hay que disfrutar al máximo de quienes nos acompañan en este viaje llamado vida porque hoy estamos y mañana no sabemos.