No podía creerlo! Tanto preparme para ese día y no podía creer lo insegura que me sentía! Y mientras tanto todos corrían!!!
Me llevaban en una camilla desde emergencias hasta el quirófano. Lo único que escuchaba era: "Expulsivo, expulsivo", "la Dra. Heira está en expulsivo" (en medicina, se conoce como expulsivo a la fase del trabajo de parto en la que el bebé sale del cuerpo de la madre). Fueron minutos muy confusos, estaba aterrada. Sentía miedo, mucho miedo!
Le dije a mi obstetra en medio de la confusión que ya no quería parir! Que por favor me hiciera una cesárea. Ella incrédula se reía y me decía que había estado todo el embarazo tratando de convencerme para hacérmela y yo me negaba y ya ahora era muy tarde. "Solo tienes que pujar un poquito y tendrás a tu bebé en brazos", me dijo. Recuerdo que le dije que confiaba plenamente en ella y que así sería. Mientras tanto, mi esposo corría despavorido de un quirófano a otro (el también es médico), creo que lo hacía buscando apoyo en algún colega conocido.
Ya en la mesa de parto me concentré en pujar, lo había estudiado, no dejé de visualizar mi "expulsivo perfecto", como tanto lo practiqué y me lo imaginé durante el embarazo. Por momentos sentí muchísimo dolor y de repente...
Uff, la sensación más placentera que he tenido en mi vida, el alivio más sublime!
Supe que mi bebé ya había nacido!
Me dediqué a disfrutar totalmente esa sensación de plenitud! Se llevaron a mi bebé por un minuto, creo que no más, para estimularlo y hacerlo llorar. Cuando al fin lo escuché, fue música paran mis oídos!
Ni hablar de cuando al fin lo tuve en mis brazos! Supe que mi vida y mi corazón le pertenecían de ahora en adelante a este principito!
Si! Definitivamente tuve mi cita a ciegas perfecta, conocí al gran amor de mi vida y si me preguntan, dolió muy poco!