Mi ombligo envuelto
El ombligo o maruto es ese pequeño "hoyito" que tenemos todos en nuestra panza (no muy bonito por cierto) y es una huella que nos queda luego de nuestro nacimiento, se dice que es nuestra primera cicatriz. Mientras estamos en el vientre de nuestra madre, a través del cordón umbilical recibimos alimento, oxígeno, sangre, etc., en fin, es nuestra fuente de vida, es el inicio de todo! Bueno, aquí vale comentar que para algunas culturas el nacer es el inicio de todo, pues de ahí en adelante se crea un nexo ineludible entre madre-hijo, pero para otras es el fin, pues terminó la gestación, el bebé nace, se separa definitivamente de su mamá y repentinamente ese cordón que fue esa vital conexión, el todo de ese nuevo ser, de pronto se convierte en NADA!
Una vez que nacemos, ese cordón lo cortan, nos separan definitivamente de nuestra madre y quedamos con una tripita colgando a la cual le ponen una pinza y esperan que se seque para cortarla (la mayoría de las veces se cae sola) y luego viene la pregunta: qué hacemos con la dichosa tripita? Pero bien, antes de seguir en ese tema, luego que se seca el cordón y finalmente es retirado, al bebé le queda un "muñoncito" y ahí se le coloca una fajita con un botón o algo que haga presión para que el ombligo no quede expuesto, no quede nada colgando sino que se hunda y se forme un hermoso ombligo.
Ahora sí, la tripita (dicho cariñosamente) queda en nuestras manos y no estamos muy claros en qué hacer con ella, pero algo hay que hacer... Anteriormente la mayoría de las madres la guardaban ya sea por costumbre o porque hay varias creencias: no se debe tirar a la basura ni a la tierra porque podría podrirse y eso sería de mal augurio, por eso hay quienes piensan que debe recibir un ritual especial cuando éste se desprende, pues se supone que sigue formando parte de ese ser, y todo lo que pudiera ocurrirle podría afectar el bienestar del niño; si se tira al mar, el hijo tendrá una larga vida y muchos viajes en su futuro; enterrarlo en el patio de la casa debidamente envuelto en gasa es para que el hijo se mantenga siempre cerca de la familia; también bien envuelto en gasa y algodón y guardarlo en una gaveta con cosas personales hará que el hijo regrese al hogar. Algunas culturas prefieren colocarla en una cajita y enterrarla cerca de un frondoso árbol como agradecimiento a la Madre Tierra por esa nueva vida; hay quienes los van guardando en un frasco que luego colocan junto a una Virgen como protección y se han dado casos de parejas que han tenido varios hijos y han guardado hasta 15 ombligos en un frasco, se imaginan???
En fin, habría muchísimo para escribir sobre las distintas creencias y tradiciones, pero yo me remito a ésta simple historia: Cuando nací (hace muuuuchos años) mi mamá tomó la decisión de envolver muy cuidadosamente mi ombligo o tripita en algodón y gasa y atarlo con una trenza, así mi ombligo, viajó hasta Alemania, luego a Moscú en un trayecto de unos 7 años y regresó a "casa" (o sea a Caracas) intacto, sano y salvo para seguir en las gavetas de mi mamá. Hace poco lo encontré y como siempre me produce una gran curiosidad el hecho de mantener guardado durante toda una vida ese "paquetico" que por supuesto jamás me ha pasado por la mente abrir (aunque siempre hay alguien que diga "vamos a ver que queda!", pero no, y debo decir que me produce una extraña sensación. Ahora tengo un sentimiento completamente distinto en relación a mi ombligo, es mi nexo con mi mamá (quien hace poco partió), es algo que le perteneció y que su cuerpo me cedió para que yo viviera. Será esa una de las tantas razones por las cuales hay que guardar y cuidar nuestro famoso ombligo? Pues el mío seguirá aquí conmigo...
Ahora sí, la tripita (dicho cariñosamente) queda en nuestras manos y no estamos muy claros en qué hacer con ella, pero algo hay que hacer... Anteriormente la mayoría de las madres la guardaban ya sea por costumbre o porque hay varias creencias: no se debe tirar a la basura ni a la tierra porque podría podrirse y eso sería de mal augurio, por eso hay quienes piensan que debe recibir un ritual especial cuando éste se desprende, pues se supone que sigue formando parte de ese ser, y todo lo que pudiera ocurrirle podría afectar el bienestar del niño; si se tira al mar, el hijo tendrá una larga vida y muchos viajes en su futuro; enterrarlo en el patio de la casa debidamente envuelto en gasa es para que el hijo se mantenga siempre cerca de la familia; también bien envuelto en gasa y algodón y guardarlo en una gaveta con cosas personales hará que el hijo regrese al hogar. Algunas culturas prefieren colocarla en una cajita y enterrarla cerca de un frondoso árbol como agradecimiento a la Madre Tierra por esa nueva vida; hay quienes los van guardando en un frasco que luego colocan junto a una Virgen como protección y se han dado casos de parejas que han tenido varios hijos y han guardado hasta 15 ombligos en un frasco, se imaginan???
En fin, habría muchísimo para escribir sobre las distintas creencias y tradiciones, pero yo me remito a ésta simple historia: Cuando nací (hace muuuuchos años) mi mamá tomó la decisión de envolver muy cuidadosamente mi ombligo o tripita en algodón y gasa y atarlo con una trenza, así mi ombligo, viajó hasta Alemania, luego a Moscú en un trayecto de unos 7 años y regresó a "casa" (o sea a Caracas) intacto, sano y salvo para seguir en las gavetas de mi mamá. Hace poco lo encontré y como siempre me produce una gran curiosidad el hecho de mantener guardado durante toda una vida ese "paquetico" que por supuesto jamás me ha pasado por la mente abrir (aunque siempre hay alguien que diga "vamos a ver que queda!", pero no, y debo decir que me produce una extraña sensación. Ahora tengo un sentimiento completamente distinto en relación a mi ombligo, es mi nexo con mi mamá (quien hace poco partió), es algo que le perteneció y que su cuerpo me cedió para que yo viviera. Será esa una de las tantas razones por las cuales hay que guardar y cuidar nuestro famoso ombligo? Pues el mío seguirá aquí conmigo...
Como dato curioso vale decir que en más de una ocasión
regresé a casa de mis padres.