
Fuente
Quiero hablarte de amor, amor que se ha perdido, un amor que por las calles ya no escucho su voz.
Mi corazón se entristece, siento tanto dolor, a mi sociedad le pregunto ¿Qué nos pasó?
Con nuestra indolencia e indiferencia le hemos prendido, sencillamente le hemos callado.
De él no escucho ya ni un ruido. Mientras camino veo a niños fumando, de unos a otros arrojan insultos, algunos adultos que están a su alrededor se mofan porque les escuchan y continúan expectantes a ver que más pasa, otros por su parte les ven con indiferencia y se van.
A cerca de esto hay mucho más de que hablar, lo sé, pero solo quiero enfocar tu mirada a los que el día de mañana ocuparán nuestro lugar ¿Cuál lugar? El de maestros, trabajadores, padres, madres, entre otros. Esos son los niños de hoy.
Por mi parte intento hacer algo, sembrando en ellos valores cristianos, para así volver a escuchar la voz de ese amor que tanto es necesario. Si, por muchos sencillamente soy menospreciado, pero por algunos otros valorado.
Y que emoción cuando en esos otros escucho levemente los susurros de ese amor.
Quizá son pocos, pero esos pocos crecen y con ellos crece mi esperanza, esperanza en que el día de mañana esos susurros crezcan de tal manera que sean como rugidos de león y cual un turbión choquen en el corazón de todos aquellos que hoy callan su voz.
¿Tú que harás? ¿ayudarás a seguir callando esa voz, o la escucharás?
¡Gracias por tu apoyo y dedicar tiempo a leer este post!. Te invito a pasar por mi blog, espero leerte en los comentarios ;).
Equipo de
Hive account@cervantes gracias por su apoyo hacia la comunidad hispana.