Nunca me ha dado razones para hacerlo, pero sin duda alguna lo haría o al menos lo hubiese hecho.
Hace un tiempo una amiga que quebrada me dio un consejo, “sigue tu destino y mira tus sueños”, es difícil arrastrarse sin poder ver tu reflejo, pues el amor propio es tu dueño.
Una noche veíamos una película, estábamos los tres (mis dos mejores amigas y yo), admirábamos como una chica arriesgaba su vida por el chico que amaba, al verlo apurado y con sus días contados esta hizo lo posible por mantenerlo a salvo.
-Es una estúpida -dijeron.
-Es valiente -respondí.
-¿Darías tu vida por él? -preguntaron.
Fue algo tonto que lo mencionaran, aunque nunca había pensado en esa posibilidad, pues para mi el amor es algo que con el aprendí, puede ser doloroso y a su vez hermoso, pero el valor siempre lo tengo dentro de mí. Jamás considere un final trágico en mi historia, siempre lo idealice a mi lado, compartiendo con armonía la vida y sus prosas, no podía hacerme a mí mismo algo como eso, idealizar una posible muerte… pero ese día lo hice y llego mi momento sentir.
Imagine a mi amado en la misma situación e inclusive en otras alternas a la película, donde su vida corría peligro y a mi lado el perecía, me adentre tanto en mi imaginación que sin duda alguna algo en mi se estremeció, mi corazón oscilante lagrimas dirigió, expulsadas de mis ojos a mi boca corrió.
-Lo siento mucho -susurre.
Mis amigas perplejas preguntaron:
-¿Qué lamentas?
-Todo – respondí.
-¿Entonces lo harías? – preguntaron nuevamente.
-Lo haría sin dudarlo, pues lo que siento por él es algo perdurable.
Días más tardes aquel que me enseño que podía amar empezó a lastimarme y alejarse de mi como si de un desconocido se tratase, cada día que pasaba era una cruz más difícil y pesada la que debía cargar, al cabo de casi un año y diferentes disputas entendí que aquel chico perdido y enamorado estaría llegando al fin, todo tiene un final, aunque nunca se olvida cuando llegaste a sentir amor.
¿De qué sirve la vida sin ti a mi lado? No tiene sentido seguir con ella, era algo que me decía a mi mismo una y otra vez, una pregunta abierta que merodeaba sin respuestas, con el tiempo comprendí que el amor es algo que se percibe mutuamente, a pesar de que sintamos cosas por personas que no lo merecen no podemos dejar de sentir amor por nosotros mismos.
Sin duda alguna habría arriesgado mi vida por mantenerlo a salvo, pero no lo haría solo porque llegue a amarlo, si no porque puedo decir que he vivido cada día de mi vida siendo capaz de arriesgarme por la vida de aquellos que le dieron algún sentido a mi historia.
Tras esto entendí que para dar la vida por alguien hay que amarse a si mismo, ¿pero me amo? Es una pregunta vacía que no tiene respuesta pues he llegado a amar a alguien que no me amo y en cambio me lastimo, pero quizás eso no significa que no lo haga, quizás si me ame y en resumidas cuentas al pasar el tiempo tuve mi respuesta.
Estaba aferrado a un tempano de hielo sin rumbo alguno y decidí soltarme de él, caí en aguas heladas, pero a la orilla nadé, ahora aprendí a amarme, aprendí a valorarme. Hoy no daría la vida por ti, pero aquel chico que llego a amarte sin pensarlo lo haría.
Son pequeñas lecciones que da la vida y que el amor en ocasiones te olvida; recuerdo aquellos sentimientos que me regalaste, todo lo bueno y todo lo malo, y a pesar de todo allí estuve para ti, entonces, técnicamente la respuesta fue clara, ya di mi vida por ti, te ame; y a pesar de todo lo que mi hiciste… nunca me aleje.