Procesión
La calle se mezcló con los curiosos.
Una mujer de oro
marcaba el compás del desfile.
No quedó sino el espacio,
la luz y el aire,
unos cuantos curiosos.
La incertidumbre habló de algo más:
el circo y el circo,
el recuerdo.
La cabeza entre los hombros
inmóvil.
Muchas gracias por vuestra lectura. Nos leemos mañana.