Los arbustos de la plaza extrañan a Rocío, el suelo reseco resalta la depresión de no tenerla entre nosotros, que mujer tan fuerte, desde muy joven esa linda morena quedó enamorada de ese sonso que la embarazó y la dejó sin la bendición de sus padres, sola tuvo que abrirse camino en este mundo, recuerdo muy bien que cuando entró a trabajar a la obra nadie lo podría creer, una chica tan delgada cargando bloques para alimentar a su pequeño hijo.
Luego de tanto esfuerzo, regresa Mario su suegro a demandarle la custodia, que poca madre, después de hacerse menso con la pensión alimenticia, vino a tratar de negociar para sacarle dinero mientras la mantenía con la zozobra de perder a su hijo por tener que trabajar y no tener tiempo para cuidarlo.
Ya todos sabemos lo que sucedió, luego de perder la custodia, el pequeño murió atropellado al tratar de regresar a casa de su madre, ella dejó de hablar y de trabajar, hubiera muerto en ese tiempo de no ser por la esposa de Don francisco, que la alimentó y cuidó mientras salía de su depresión, mas poco duró su desdicha, de cualquier forma, una tarde de repente se desvaneció y calló al suelo para ya nunca levantarse.
Y ahora Don Mario anda buscando aprovecharse de la situación para hacer una colecta, en fin que haga lo que pueda, que ya el pueblo bien lo conoce.