Caracas,
eres capaz de sorprenderme con tus colores
y tu arquitectura que de repente no es igual y deslumbra,
pero a veces es preferible tenerte lejos.
Si hay una cosa que me agrada
es encontrar cafés
con posters de La Gran Sabana.
Si hay una cosa que me desagrada es
tener que entrar a esos cafés con mi outfit montañista
y que la gente me mire raro.
Puede que esto suceda en cualquier parte del mundo,
pero digamos que en Europa esto no me pasó nunca.
Para caminar tus calles hay que correr por todos lados
o simplemente te empujan y no piden disculpas.
Y pasa que cuando voy de viaje a otros lugares me preguntan
que si soy caraqueña por mi forma de caminar.
Pero la verdad es que eres tú,
como ciudad,
que me has hecho así
y no quisiera nunca despedirme
pero hoy me duele que
por querer caminar en tus calles
tenga que hacerlo con el miedo de no regresar
a casa con el mismo entusiasmo con el que salí.
Fotografías tomadas por mí