Carmen y Aurora son gemelas. Vivieron juntas hasta que Aurora se casó a sus 25 años. A ambas les costó desligarse un poco del apego y la dependencia que la una tenía de la otra.
El día que celebraron su cumpleaños 35 y después de dejar de verlas por algunos años, noté lo distintas que lucían a pesar de ser tan parecidas.
Aurora tenía una hermosa vida. Aunque había tenido sus altibajos en su matrimonio, al final pudieron salir adelante y fortalecidos. A Carmen ninguna pareja la satisfacía. Infidelidades, malos tratos, decepciones eran el común denominador en sus relaciones amorosas. Hecho que ya le estaba marcando un poco el alma con amargura y le impedía celebrar de forma genuina la felicidad de su hermana.
Aurora tenía un local para prestar servicios de estética combinados con terapias holísticas. Lo que siempre soñó. Carmen era una "exitosa" empresaria, que generaba mucho dinero, pero que también vivía con mucho estrés, y sentía que tanto su salud física, como mental y emocional la estaba perdiendo en el intento.
En la celebración, la psicóloga analítica que soy, no se desligó de mí. Pude notar que las palabras recurrentes de Aurora eran positivas. Hablaba de vida, de la sanación que produce el perdón y el amor en sí. Mientras que Carmen vibraba en lo opuesto. Enfermedades, tragedias, quejas, preocupaciones, conflicto...
Las gemelas ya no eran confundidas como en su época de niñez, cuando le jugabas bromas a sus padres para alguna repetir algún postre favorito o no tener que ir a alguna clase de francés. En el rostro de una se reflejaba paz, armonía, luz, en el de la otra el paso de los años parecía curiosamente ensañarse, y un hito como de martirio representado por una fuerte depresión producto del ceño fruncido durante mucho tiempo, las empezaba a distinguir en demasía.
Aurora tenía la esperanza de que a su amada hermana por fin la vida le empezara a sonreír. Pero en el fondo también sabía que ésto solo sería posible si ella así lo quería y si ella así lo decidía. A fin de cuentas, la vida no es más que una serie de decisiones, elecciones, caminos que escogemos y de los cuales somos responsables de sus consecuencias.
Decidí dejar de analizar tanto a mis dos buenas amigas y compartir un poco más en la reunión, la alegría contagiante de Aurora me había sacado de mis cavilaciones y me acrequé un poco al centro de baile, la buena música me hizo recordar que las consultas eran de lunes a viernes y que era fin de semana, día de disfrute y de enfoque en lo hermoso que la vida nos ofrece. (445)

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