Luego de una fuerte exhalación,
debo regresar al surco de estos campos,
migración del alma acongojada
que se juró de algún modo quererte tanto.
Y hay un Rosario de emociones
que comienza en la alborada:
Diamante tallado...
Lucero enamorado...
Festín de caricias...
En tus labios las delicias...
Jolgorio por las noches...
Inacabables derroches...
Virtudes desbocadas...
En tardes enamoradas...
Siempre podrán las emociones
alejar los turbios pensamientos,
pérfidos y crueles tormentos
huyeron pasmados de los corazones.
Regresa tenaz aquella letanía
de tus ojos escrutadores,
sonando distante con furia mil tambores,
en un ritual escandaloso de alegría:
Las flores de mayo...
Tormentas con rayos...
Amores silentes...
Deseo que es ardiente...
Temblor en la piel...
Libar tu dulce miel...
Lujuria inocente...
Amarte hasta el presente...