Entre tus islas y tierra firme
hay muchas leguas y tanta esperanza en la piel,
como la luz se esconde tras las nubes,
cuando yo libo tu miel.
Sin esta fe que es casi ciega
es duro llegar a tus brazos,
cuento y recuento los pasos,
mientras mi barco navega.
Las turbia bruma del mar
se desdibuja en largas distancias,
también se borra la tonta arrogancia,
amor desquiciado de roca y cristal.
Habrá que soñar ocasiones tormentosas
las furias desatan los vientos del pasado,
tan triste las horas al irte de mi lado,
funestos los minutos marchitando las rosas.
Al fondo del océano se ha ido la pasión
eterna prisión le ha dado Neptuno,
sin aviso ni protesto, castigo oportuno,
se han roto las cadenas de amarga opresión.
El bosque frondoso repleto de trampas
reteniendo las almas de musas distraídas,
se secó tras la espera de palabras merecidas,
o de hermosos lienzos que expresaran tu estampa.
No tengas afán pues paciencia me sobra,
filósofo pobre de alma liviana,
corazón de dragón y brincos de rana
las alas de halcón y colmillos de cobra.
Zoología instrumental que alimenta mis días
que me nutre de sonrisas o consuela mis pesares,
al fin terminará este viaje por los mares
y entonces volarán mis azules profecías.