Quizás la bruma aún no nuble tus encantos,
entre mis brazos quedó tu aliento como una marca silente,
que me llenó de una inútil soledad
y en cada curva del camino siento tu piel como un extraño manto.
He revisado millones de veces mi correo,
ya parezco un tonto ignorando las señales,
horizontes fulminados por hostiles emociones
que llenaron los rincones de amarguras fantasmales.
Una chispa de entusiasmo embarga a veces mis anhelos
una turbia corpulencia que me embriaga en tus sueños,
para lograr las pasiones que se desatan por mi empeño
mientras que siento el dulzor de tus manos como un cielo.
Una perenne refulgencia que se entromete en tu historia,
como solvente urdimbre que ha sostenido mi pensar,
un soliloquio tormentoso que va nublando el manifiesto
de cargamentos sin fronteras, que se han marchado de la memoria.
Llego la hora del regreso
acompañada del fiel otoño,
las flores ya sin retoños
que me han dejado confeso.
Salvedad que pude sentir
en episodios de perdición,
un lloroso y terco corazón
que ya no quiso mas sufrir.
No es evidente la angustia
que aparecía en aquellos días,
amarga e hiriente elegía
que ha dejado la vida mustia.
Imágenes:
https://pixabay.com/es/amanecer-por-carretera-avenida-3208158/
https://pixabay.com/es/niebla-tren-las-luces-bill-parec%C3%ADa-1984057/
https://pixabay.com/es/soledad-silencio-parque-oscuro-2300582/
https://pixabay.com/es/puesta-de-sol-anochecer-velada-3207226/