Vuelo distinto sesgado en horizonte,
vuelo rasante por altos montes,
viento fugaz que baña los colores,
aroma del café que embriaga mis dolores.
No es una rima, ni siquiera una prosa,
es solo una canción que se grita ante la distancia,
porque pude añorar los minutos en las sombras,
pero no hubo consuelo, tan solo una tosca disonancia.
Mas podría la ausencia perdonarme ante un abismo
que un grito sordo en la noche aletargar los sentidos,
los filamentos de las flores cantando virtudes al viento,
guijarros del manantial torciendo el camino tan desvalido.
Ancestros sin paz, locura de hiel,
en campos infinitos repletos de flores,
sembradas esperanzas en cielos inconstantes,
como sueño interrumpido por unos obscuros temores.
Así que de vuelta al volar,
he de sentir la alborada,
noble y hermosa inspiracion
quedó en mi mente plasmada.
Con el pincel de un maestro
cuyo trabajo será eterno,
grabada con fuego y metal
un lienzo sagrado y tierno.