Lo reconozco, detendré mi camino en este punto
para poder tomar un respiro y reflexionar sobre lo que
hay ante mi. No tengo idea sobre lo que hay allí,
frente a mi, pero insisto: lo observaré y luego
reflexionaré!!
Puedo permitirme el lujo de bostezar
ante un paisaje bucólico e incluso, hasta caer
en una sonriente ensoñación; algo así como
el niño frente a la vitrina de una tienda de
juguetes.
El meollo de este asunto viene después...
cuando empiezan a doler los pensamientos,
como si la vitrina antes mencionada hubiera
explotado en mil fragmentos y éstos se encajaran
en la piel. Cuando evalúo el alcance de mis
pensares explota la taquicardia en un pecho
desvencijado de tanto ruido mental.
La verdad, no quiero sonar trágico pero hay
ocasiones que es mejor no pensar...dejar fluir
cada exhalación mientras una pantalla de cine en
blanco se posesiona en el ático del cuerpo...si!! allí,
en la mente tenaz.
Porque tal vez si pienso, se conecte el
cinematógrafo y pasen un film tan terrible
que provoca salir corriendo de esa sala de cine
y terminar bebiendo una copa en algún bar cercano
para quitar el mal sabor de introspecciones nauseabundas.
Así que solo miraré el horizonte...
La forma de las nubes me deleita,
en algún tipo de hipnosis temporal
pero tan breve como la existencia
de tales figuras vaporosas. Efímera
solvencia en un tiempo paralelo.
Pareciera un círculo absurdo, una muestra de
tropiezos neuronales, tal vez una tormenta sináptica,
y existan rayos y centellas en mi cabeza y pronto saldrán
seres fabulosos saliendo de mis orejas cantando
algún tema deportivo de aquellos que cantan los famosos
equipos de hinchas futbolísticos!!
Así que de nuevo, solo miraré la linea que separa el cielo y el mar...