La tarde fecunda de ayer, fue el comienzo de lo bueno de hoy. Hay momentos que hay que resistir, dejar pasar el mal momento, y seguir muy disciplinadamente las rutinas que te han llevado al buen puerto, son herramientas que te dan luz en estos momentos de oscuridad, no son momentos de abandonarse a la ansiedad, la comida, el inmovilismo y todo aquello que contribuye si no cerramos en banda a que la espita de lo malo, pueda abrirse cual caja de pandora, desencadenando todo lo malo que todos, absolutamente todos, llevamos dentro.
Hay que recordar y antes de llegar al extremo de perdonarse, la auto indulgencia y demás historias de superación, veo mucho más útil y preciso controlar ese momento puntual, recuperar el mando y cuando vuelvas a ver de forma clara y diáfana tu camino, retomar con vigor y sin mirar atrás.
El día 06 ha comenzado a las 05.40 de la mañana con Eko dando bocinazos en la cama. El cabrón, tiene una habilidad especial, para detectar mis cambios de respiración y cuando estoy para despertarme. Efectivamente, la vejiga, la tenia a tope, lo cual me hace tener el sueño ligero, supongo para evitarme el bochorno de mearme encima a mis cuarenta y siete años, ya sería un buen predictor de senectud.
Después de hacer el pis, me he metido en la cama y he sido consciente que no me iba a dormir, para estar leyendo en la cama, en una mala postura, en la que se me quedan dormidos los brazos, he preferido levantarme y ponerme el primer café del día. Los graznidos insistentes de Eko, los he cortado de primera hora, le he puesto su pienso fresco, no tenía ganas de estar pendiente de si le piso el rabo o despierta a alguien.
El desayuno, bien, como siempre, el trabajo bien, muy concentrado, ha salido bien, sin bloqueos, ni grandes sobresaltos. A destacar, que finalmente, me llamó la chica que me tenía que llamar, y me ha hecho prácticamente una entrevista telefónica, de donde he estado etc. etc.. Bueno al final no hemos quedado en nada, es un primer contacto, un acercamiento, a un tipo de clientas que bueno... no son mis favoritas las mujeres de más de cincuenta con problemas existenciales crecientes de forma exponencial, ya tengo bastante con lo mío para llevar la vida de los demás.
A las doce y pico, me he despegado del sofá me he puesto ropa corta, la puta mascarilla, buena música en los auriculares, y a zumbar para la playa, si os soy sincero, no tengo ni constancia a nivel mental de por donde he tirado para llegar, es increíble, busco exploro en mi memoria, para compartirlo, y tengo trozos, trazas del recorrido por el cual puedo adivinar el recorrido, pero no tengo un recuerdo continuo y firme del mismo, este modo de vida, indudablemente, nos va a matar.
No hacía mucho calor, pero el suficiente para ir por la orilla paseando descalzo y sin camiseta, la playa estaba sembrada de chicas bellísimas tomando el sol en diminutas galas, se hace agradable la mezcla de sensaciones del agua fresca, el sol sobre el cuerpo desnudo de cintura para arriba, y el andar rápido(por fin sí) sobre la orilla por fin firmemente compacta. Esa mezcla del dolor de andar sobre los chinarros, y el mantener el paso con la velocidad por un lado y la presencia y la gallardía ante las espectadoras, es un cóctel de sensaciones, que está claro, no es apto para cualquiera.
La vuelta, y ponerme a todo tren a preparar la comida, mapo tofu, con no arroz de coliflor al vapor, me ha quedado de cojones, no es por echarme flores, pero joder cuando algo queda bien, pues queda bien.
La tarde intensa de curro, tanto que al final me he despegado casi a las ocho y media para ir a comprar algunos básicos que hacían falta para los desayunos y demás, a ver mañana como va el día, no hay motivos para que no vaya bien.