Recogiendo astillas
termitas a mi memoria
un barco hundido ha reflotado hasta la playa
no hay tesoros brillantes, ni espadas pulidas
hay marcas en el mástil y rasgaduras de banderas
el timón fue sacado y quemado en ofrenda a mis demonios
no hay manera de guiarse por los mares
y aunque me inventara unas ficticias velas,
dudo mucho que en este mundo sople viento suficiente.