¿Has notado que hay una porción de Venezuela que al parecer no se ha enterado de la crisis que estamos viviendo? Jajajaja, puedo imaginar lo que pasó por la mente de algunos, pero no es lo que piensan.
Ayer mencioné que me gusta caminar porque me permite tener una mayor consciencia de los pensamientos que fluyen en mi mente. Diría que también ayuda a que fluyan ideas que de otro modo nunca hubiera considerado. En una reciente caminata el color verde de la vegetación llamó mi atención. Las hojas verdes de los árboles irradiaban vida y no pude evitar pensar en el estado de las sociedades humanas, y particularmente el de mi nación.

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Actualmente Venezuela se encuentra atravesando una de las peores crisis de su historia, caracterizada por una creciente pobreza, inestabilidad económica, altos niveles de delincuencia, un sistema de justicia roto, una alarmante corrupción que no se limita a los gobernantes sino que se ha extendido a todos los niveles de la sociedad, escasez de algunos rubros alimenticios y medicamentos, por nombrar los problemas más resaltantes. Sin embargo, el verde permanece intacto. La grama verde, el follaje verde de los árboles. Y junto al despampanante verde, toda clase de formas de vida salvaje permanecen sin notar la severa crisis que los organismos más desarrollados enfrentan actualmente.

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Actualmente Venezuela se encuentra atravesando una de las peores crisis de su historia, caracterizada por una creciente pobreza, inestabilidad económica, altos niveles de delincuencia, un sistema de justicia roto, una alarmante corrupción que no se limita a los gobernantes sino que se ha extendido a todos los niveles de la sociedad, escasez de algunos rubros alimenticios y medicamentos, por nombrar los problemas más resaltantes. Sin embargo, el verde permanece intacto. La grama verde, el follaje verde de los árboles. Y junto al despampanante verde, toda clase de formas de vida salvaje permanecen sin notar la severa crisis que los organismos más desarrollados enfrentan actualmente.
Muchas especies animales obtienen su alimento de la misma forma que lo han hecho por siglos, los pájaros aún cantan todas las mañanas, las hormigas siguen caminando en fila y haciendo un arduo trabajo. Los árboles continúan dando sus frutos y las flores no han perdido su belleza. Esto me hizo recordar el pasaje de la Biblia que habla sobre el afán del hombre:

Todo lo que mantiene un cierto grado de independencia del hombre sigue en pie. Irónicamente, los únicos animales que están pasando un mal rato aquí son aquellas especies que han desarrollado dependencia al ser humano, aquellos que llamamos “domésticos”, los que sacamos de sus hábitats naturales desde tiempos antiguos para someterlos a procesos de cría y reproducción con el único propósito de obtener criaturas que se adaptaran a nuestras necesidades, y por ende dependientes.

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Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
(Mateo 6:26-29)
Todo lo que mantiene un cierto grado de independencia del hombre sigue en pie. Irónicamente, los únicos animales que están pasando un mal rato aquí son aquellas especies que han desarrollado dependencia al ser humano, aquellos que llamamos “domésticos”, los que sacamos de sus hábitats naturales desde tiempos antiguos para someterlos a procesos de cría y reproducción con el único propósito de obtener criaturas que se adaptaran a nuestras necesidades, y por ende dependientes.
Qué gran contradicción, que en un mismo territorio convivan dos mundos tan diferentes. Una exuberante naturaleza llena de vida y con recursos en abundancia, vegetación y vida animal carente de preocupaciones, compartiendo espacio con un sistema caótico y decadente donde para muchos la única solución es sumarse al éxodo masivo en busca de otras tierras. Otras tierras con el mismo verde radiante, las mismas hormigas caminado en fila y el canto de aves similares, en resumen con la misma capacidad de albergar vida. El problema en Venezuela y en todo el mundo somos nosotros, los seres humanos. Mientras tanto sigo viendo un verde espectacular en mi nación.

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