Feliz comienzo de semana, durante mi visita al centro hospitalario de mi zona, pude notar que había muchas jóvenes adolescentes embarazadas en proceso de parto y otras que ya habían dado a luz, yo me les acerque y les preguntaba su edad, de igual manera les preguntaba, el porqué se habían apurado en ser madres, si apenas están comenzando a vivir.
[fuente]
Fulana (omití nombre real ) de 18 años de edad (aunque aparenta de 30 años) había dado a luz su cuarto hijo, tuvo el primero a los 14 años, ella comentaba que se divirtió bastante, bailo, amanecía en todas las fiestas a la que iba, y por lo tanto ella sentía que había disfrutado tanto, que decidió formar una familia sin tomar en cuenta su edad, yo le pregunte a qué edad ella comenzó a asistir a las fiestas y acompañada de quien, ella me contesto que desde los 10 años, primero acompañada por sus vecinas y luego por sus amigas, yo le pregunte y tus padres, ella me respondió que su padre se habían separado y su madres no le importaba lo que ella hiciera. Siempre le consentía los permisos.
[fuente]
Así como la historia de Fulana fue la de Menganeja ( omití nombre real) de 16 años de edad (aparentando ser de 25 años) estaba embarazada de su primer hijo, ella comentaba que se canso de echar broma, de divertirse, de ir a fiestas, de amanecer etc. por lo tanto ella sintió que era hora de tener una familia, porque ella no sabía si saliendo a la calle la atropellaba un carro o estaba en el medio de un tiroteo y moría, le pregunte por sus padres y me comento que a ella la había criado su abuela a la cual se le escapaba o le decía mentiras para salir.
En la sala de hospitalización donde estaban estas dos chicas, también había otras jóvenes y todas coincidían con la misma respuestas, entre ellas se contaban sus historias, de las fiestas a la que asistían y de lo mucho que se divirtieron. A mí me dio mucha pena y tristeza al oírlas, yo también fui adolescente y en mis tiempo me divertí mucho, compartí con mis compañeros de estudio, pero siempre enfocada en eso, en mis estudio, en tener un titulo en la mano.
Qué triste es ver al futuro de la patria, tan corrompido.