Orar es la actitud y la expresión propia de la criatura que se relaciona con su creador y padre, y con El dialoga, con palabras, con gestos y en silencio. Nuestro maestro y modelo perfecto de oración es Jesús. Su oración, hecha con frecuencia en soledad, entraña una adhesión amorosa a la voluntad del padre y una absoluta confianza en el. Y el cristiano es un seguidor de Jesús que oro, quien os enseño a orar y nos enseño a orar y nos pidió que oráramos. En su enseñanza, Jesús instruye a sus discípulos para que oren con in corazón purificado, una fe viva y perseverante, y una audacia filial. Jesús nos invito a presentar nuestras peticiones a Dios en su nombre, asegurándonos que el mismo escucha nuestras plegarias. En la oración manifestamos, pues la oración es un encuentro misterioso entre Dios y el que ora . La iglesia, recogiéndola enseñanza de Jesús, nos recomienda y nos enseña a orar, sea con nuestras propias palabra, como con unas hermosas formulas, que constituyen una herencia preciosa de los cristianos. Entre ellas sobresalen la oración que Jesús nos enseño: el padre nuestro. Esta oración constituye la oración de la comunidad cristiana.
La oración personal y comunitaria
El cristiano sabe que Dios es Padre. Por eso cada uno se dirige a El con la confianza de hijo, para manifestarle todo el peso y las esperanzas de su vida y confiarle las necesidades personales y de los hermanos. Esta oración persona, expresada de distintas maneras y en todo tiempo, se reviste de expresiones de alabanza y acción de gracias, de perdón y de suplica, pues sabemos que el padre es el misericordioso y el todopoderoso. El cristiano alimenta estas distintas formas o expresiones de oración, sobre todo, con los salmos, que Jesús uso para orar y la Iglesia asumió y propone a todo creyente. Los salmos de la biblia, nos ofrecen las mas bellas expresiones para alabar a Dios, darle gracias, pedirle perdón suplicarle y unirnos a el en intimidad en todas las situaciones o circunstancias de nuestra vida. En la oración personal ocupa un espacio particular la escucha y la meditación de la palabra de Dios pues El no solo oye nuestras oraciones, sino que aguarda de nosotros la escucha y la respuesta a su palabra.
Ademas de la oración personal oramos como pueblo y familia de Dios, pues el señor Jesús nos aseguro que donde dos o tres se unen para orar en su nombre, serán escuchados, Mt 18,19-20. La oración comunitaria posee la fuerza de la promesa explicita de Jesús pero no sustituye la personal. Una y otra son necesarias para la vida del cristiano. Entre las practicas de oración personal y comunitaria se recomienda, ademas de la hora santa, el santo rosario y el vía crucis, cuyos misterios o estaciones nos ayudan a contemplar los grandes acontecimientos de nuestra salvación.
La oración del pueblo creyente y la oración litúrgica
A lo largo de la historia, el pueblo creyente ha manifestado y alimentado su fe a través de muchas expresiones religiosas; cuantos, procesiones, novenas, peregrinaciones y muchas otras devociones. A través de estas practicas y manifestaciones religiosa, el pueblo cristiano, siempre guiado por la Iglesia, expresa y nutre su fe y orienta su vida. Al mismo tiempo, nuestra madre y maestra de oración es la iglesia. Es ella quien nos educa y enseña a orar. Una hermosa practica de oración litúrgica es la liturgia de las horas, que costa de unos salmos y una meditación sobre la sagrada escritura. Ella es destinada a alimentar la oración continua; todas las horas del día y todos los días del año. Y también el cristiano que no ora con la liturgia de las horas debe encontrar cada día, especialmente por la mañana y por la noche, momentos para la oración. Debe quedar claro que el eje, el culmen y la fuente de toda la oración litúrgica es la celebración eucarística. Ella es el centro de toda la oración cristiana. La eucaristía es la actualización del sacrificio de cristo.