El entorno familiar es el primer núcleo donde se aprenden los roles de género. Los niños aprenden en el hogar a través de lo que les enseñan sus padres sobre cómo deben comportarse. En muchas ocasiones, los niños son incluso valorados, premiados o castigados si demuestran comportamientos, intereses o expresión de emociones, de acuerdo a lo que se espera de ellos. La familia sigue transmitiendo estos estereotipos por tradición y son aún considerados, por la mayoría, como naturales y obvios.
La sociedad dicta un rol de cómo hay que comportarnos de acuerdo con el sexo que tenemos al nacer. En otras palabras, la sociedad establece lo que se espera de nosotros como mujeres u hombres. Esto se hace notar de diversas maneras, desde las distinciones de la ropa (de color rosa para niñas y azul para los niños), hasta las expresiones que escuchamos a lo largo de nuestras vidas. Tradicionalmente, los hombres y las mujeres aceptan estos estereotipos de género como una forma de encajar con el resto del orden social.
Estereotipos más comunes hacia las mujeres:
Son madres y amas de casa.
Son emocionales y dependientes.
Son inestables y sumisas.
Los hombres:
Son fuertes y valientes.
Son analíticos y no lloran.
No tendríamos que juzgar a nadie sin conocerlo primero, las apariencias muchas veces engañan. No sabemos nunca la historia de una persona, por lo que haya tenido que pasar, además todos somos personas y nos tenemos que respetar unos a otros, cada persona es libre y cada uno tiene su vida y la vive a su manera. Antes de juzgar primero analizar si nosotros somos perfectos, porque en esta vida no hay nadie perfecto, todos somos diferentes pero cada persona única.
El respeto ante todo y eso se obtiene en la educación que nos hayan inculcado desde pequeños.
Los separadores de párrafo y firma fuero creados bajo el programa photoscape por el amigo