Antes pensaba que sabía lo que era la confianza, tenía ese concepto que se relaciona con dar crédito a una persona, darle credibilidad. Para mí confianza era creer que lo que una persona me decía era verdad. La confianza mutua era pensar que nos estábamos tratando como si entre ambos no hubiera fronteras ni abismos, como dice el poema… era pensar que estábamos al descubierto. Confianza era sentir que no había telones entre ambos, y que por lo tanto éramos cercanos.
Nunca pensé que para llegar a conocer verdaderamente la confianza esta debía habitar primero en mí. Nunca pensé que para esto se aplica aquello de que no se puede dar lo que no se tiene, no puedes encontrar afuera aquello que no llevas dentro. Otro tampoco te puede dar lo que no tiene.
Para hallar confianza en otros primero hay que tenerla dentro, dárselas a ellos, hay que creer primero, para poder encontrar.
La pregunta clave sería: ¿Cómo hallas eso en lo que no puedes creer? Cuando lo encuentres no lo reconocerás, al menos, no en los primeros momentos. Y luego cuando la reconozcas ¿podrás valorar algo en lo que no crees?
La confianza es como un estado de inocencia que es capaz de brindar esa transparencia, y solo así es capaz de reflejarla a otros, y hallarla de vuelta.
La confianza se encuentra naturalmente en los niños, en esa pureza que tienen al creer en una sonrisa que se les brinda e instintivamente la devuelven sin preguntarse el porqué.
Hoy sé que la confianza es una convicción más profunda. Confiar es creer, y es creer muy a pesar de que el objeto de confianza sea o no digno de ella, es un creer que va más allá porque se basa en la esperanza. Es así como la verdadera confianza se basa en el amor. Se llega a creer que lo que se ama es incapaz de quebrantarse, y si se quebranta se tiene la confianza de creer que se reparará. No importa lo que otros digan, tú crees… confías que así será.
Y es así como he podido descubrir que la verdadera confianza nace de un gran amor, es a partir de allí que se hace posible el confiar, es allí de donde se genera la fuerza para continuar, para perdonar, es un creer sin medidas. Y es así como se pone de manifiesto lo que dice el poeta, si con un amor te quiero, con otro te estoy creando.
Confiar es amar sin medidas.
Amar es creer, y creer es crear.