Es común que como seres humanos escuchemos solo con la intensión de responder nuestro parecer. Muy difícilmente nos detenemos a escuchar con el corazón, meditar y dar una respuesta apropiada. Somos personas que van por la vida queriendo dejar en alto nuestros puntos de vistas, pero no buscamos opinar el bienestar general. Creemos que con ceder perdemos nuestra esencia o simplemente pensamos que nos dejamos llevar por los demás. Si tienes algo que decir, ¡Dilo! pero recuerda escuchar detenidamente, no para responder, sino para entender, meditar y opinar.