Siempre he pensado firmemente que no quiero hijos, al menos no en este punto de mi vida al ser tan joven y tener una situación a veces inestable, pero a veces es la vida quien toma las decisiones por nosotros. Les explico: Muy recientemente trajo mi hermana una cachorrita a casa, y no fue para nada planeado (un guiño a aquellos cuyos hijos tampoco han sido planeados). Simplemente un día llegué del trabajo y ahí estaba, moviendo su colita y corriendo con su peludo cuerpecito por todo el apartamento que compartimos.
Debo admitir que me alegré mucho porque en su momento si habíamos hablado sobre tener un cachorro pero nunca pensé que sería tan pronto y de esta manera. No pensé en problemas, no pensé en el futuro, solo pensé en que ya estaba ahí y que quería hacer lo mejor posible por ella. Es posible que un padre se sienta así cuando conoce que tiene un hijo o hija en camino. Así que desde entonces llevamos con ella, entrenándola, amándola, en ocasiones deseando que no existiera ya que como todo infante hace ruido, llora, se queja, hace travesuras, pero sin embargo eso no mella el amor que sentimos por ella. En todo caso lo incrementa ya que cada día que transcurre, es cada vez mas nuestra familia y comparte de nuestro cariño por ella, y ella lo hace muy obvio que nos ama a su vez.
Se llama Freya y no sabemos que raza es realmente, pero eso no nos importa. La adoptamos de una amiga cuya perra tuvo cachorros y quiso darles un lindo hogar junto a personas en quien confiara. Me siento honrado de tenerla y de tener la oportunidad de crecer en otros aspectos de mi persona ya que a fuerza de ejercer como su "padre" humano, siento que he visto otro punto de vista acerca de los infantes. Preocuparse por su alimentación, salud, estado de ánimo, disciplina y educación es algo que nunca había tenido que hacer por nadie excepto por mi. Si bien representa una responsabilidad, es una que tomo con alegría y abnegación, ya que el sentimiento de ver otra criatura tan feliz es algo que no lo puede dar cualquier cosa.
Aunque sigo convencido que no quiero hijos, esta experiencia ya me ha adelantado algo de lo que eso conllevaría y estoy mas que dispuesto a reconsiderar mi posición en el futuro, no se si próximo o lejano, pero quizás tener descendencia no sea lo peor del mundo. A todos aquellos quienes tienen perritos les digo que gracias por existir para ellos, ya que ellos no pueden decirlo con palabras, pero sabemos que nos aprecian y nos aman mas allá de lo que nosotros humanos podemos entender, somos su mundo así ellos representen una porción del nuestro. Y entender eso es lo que nos lleva a amarlos como lo hacemos.
Saludos y hasta la próxima!