Palabras que retumban, como niño vivo en una tumba...
Si al morir no llevamos nada material con nosotros, ¿para qué lujos?
Nos estamos acostumbrando a tener y atesorar en lugar de ser y sentir. Ciertamente somos adictivos por naturaleza, por eso nos resulta tan fácil convencernos de que algo nos es imprescindible. A veces queremos vivir una vida sencilla, pero terminamos dejándonos contagiar de banalidades. Es una lucha interna y constante contra el sistema.