Y justo ayer, cuando pensaba que todo estaba perdido, mientras navegaba entre la ciudad de Caracas, con solo mi instinto como brújula, me conseguí otra alma consciente en los vagones.
Esta usaba un instrumento musical metálico, que engendraba sonidos milenarios sostenidos por el viento, los cuales eran producidos por sus hondos agujeros, los cuales acumulaban universos de energía.
Su melodía me animo y continué el ritmo de la flauta en mi mente, generando más que prosas; generando conciencias alternas a mis conciencias alternas…
Cuando me di cuenta, había llegado a mi destino, solté anclas y desembarque en la estación; salí de las profundidades de ese mar de concreto, que tanto navegamos, sin saber que lo hacemos; y al caminar hacia mi hogar, me conseguí con unas personas que me recordaron a las tribus en armonía, pues estaban felices haciendo lo que querían, preparándose para un canto popular.
Era increíble como salía de sus bocas tanta fuerza, tanto aire proveniente de sus sacos pulmonares; eran todos una sola voz que permanecía fluyendo entre olas de personas…
Me sumé a la reunión, y era hermoso como sucedía todo. Eran tantas miradas cruzadas, que en todas me perdía y me encontraba, mediante la tranquilidad que transmitían.
Imágen 1: https://goo.gl/B7wrcr
Imágen 2: https://goo.gl/32f2GC