Se sobreentiende que cuando se hace música, o cualquier otro tipo de arte, la finalidad siempre es la misma: transmitir algún tipo de energía, ya sea positiva o negativa. Ahora bien, si hablo de energías negativas es, porque así como nos alegra una canción o un cuadro, también nos puede generar tristeza, indignación o molestia si el tema se relaciona con determinados conceptos.
La cuestión es que cuando subí el vídeo el día de ayer, mi intención fue alegrar a los que lo vieran, entretenerlos con una canción que me gusta mucho, porque habla sobre que el dinero no compra la felicidad. Para los que quieran entender mejor, pueden verlo aquí.
Para resumir: me topé con un comentario diferente al resto, pues no se trataba de una felicitación o un halago, sino una crítica (y no constructiva) que parecía más un desahogo que otra cosa.
Debo decir que me llamó la atención que hubiese expresado el odio a la frase "el dinero no compra la felicidad", pero que no demuestre ningún tipo de rechazo hacia la palabra dinero. Y es que la repite tantas veces, que evidencia su afinidad.
Vengo de Venezuela y conozco la situación mejor que nadie, porque siempre he vivido en los barrios bajos. En pocas palabras, "le vi la cara de perro al hambre" desde pequeña, y durante mis últimos días en el país, muchas veces me acosté sin comer. Sobre la crisis de salud, prefiero no hablar mucho, sobra decir que realicé parte de mis prácticas profesionales en varios hospitales y que mi mamá es un paciente.
En fin, no necesito que nadie me diga como está mi país. Y a su comentario, y al post que me dedicó solo puedo responder lo siguiente:
Una cosa es calidad de vida, y otra es felicidad. Aquí cada quien decide cómo sentirse con cada situación: están los que lloran y los que venden pañuelos, los que se quejan y los que ayudan. Los que publican en Steemit sobre cosas grises, como y los que hacen concursos divertidos para ayudar a los que no se divierten tanto, como lo hace @MichelCamacaro. Y hay comentarios que no ayudan en nada, como esos.
Si bien el papel moneda facilita las cosas, está más que claro que no da la felicidad. Amplío: se puede tener la barriga llena y lujos, pero si no estamos con nuestros seres queridos o hacemos realmente lo que nos llena, somos como muertos vivientes.
Por cierto, aclaro que el problema de Venezuela NO es solo económico, mijitos, sino social, económico y político. Un cúmulo de fenómenos complejos que pocos podemos expresar o entender. Así que no resuman la crisis venezolana en una palabra tan pequeña e insignificante.