Despiertan oportunamente estas voces muertas, me susurran al oído mis palabras perdidas y reflejan mi yo oculto en sus frases rimbombantes. Todas estas voces muertas reviven en mi sangre hirviente y doliente, alzada ante la lluvia tal bandera de guerra y de vida, la muerte ya la tienen. Los grandes conversan mis enigmas: aun antes de nacer, mis desgracias estaban escritas. Soy el nombre de la variable, lleno el vacío indomable, soy el sujeto de esta oración esperando que el mundo me pida perdón.
Nací como metáfora absoluta del llover vespertino, con mi deseo absurdo de fluir matutina, como agua cuando soy viento errante, agua que fluye y da vida, viento que corroe y destruye y lucha eternamente contra el tiempo. Vida que se consume, me acompaña siempre en las noches mi deseo absoluto de llorar en las tardes, mi metáfora absurda de recorrer el cauce en las mañanas.
Contrapongo el agua al viento y no al fuego, ni a la tierra. Rehago la dupla como en la víspera del que fluye libre sin rumbo, del que fluye hermoso hacia el delta, y siento que el destino ramificado es insuficiente, la sustancia arrastrada por mi tiempo no alcanza, no hay deltas en las montañas que devoro, no hay salida de mi prisión en este valle; pero el río se va y el horizonte perdido, también se va.
Mis palabras perdidas, mi tiempo perdido. Mi vida es el tiempo en el que se extiende mi cuerpo y solo a través de las palabras hay evidencia de mi presencia. Mis palabras arrebatadas, desgarradas de mi cuerpo. Mi sangre invisible que fluye ciega desde mis ojos cerrados. Lágrimas de infortunio rojizo calibradas con la lluvia eterna de un día ciego. Ya no saben a dónde correr, a dónde fluir. Solo queda arrebatar montañas y carcomer cerros. Solo queda luchar contra las cadenas del tiempo perdido.
Antes de la noche estará el día de la oscuridad, antes de resplandecer de nada, languideceré de luz. Yo y mis nombres serán acceso a la desgracia y el canto de mi proclama será la hora baldía, la llaga supurante del mundo enfermo que reventará de odio y de lágrimas muertas. Lloraré sal porque soy solo viento sin agua.